
Estoy segura de que, ahora que están
intentando tener un bebé, están
físicamente más cerca que nunca (eso
está garantizado cuando uno se
esfuerza en concebir); pero ¿qué pasa
con su conexión amorosa? Mientras tratan de formar esa perfecta unión
(del espermatozoide y el óvulo),
¿están dejando de lado otra unión
muy significativa en sus vidas (la de
ustedes dos como pareja)?
Cuando aumentar la familia se
vuelve la prioridad número uno,
cuando el sexo se convierte en
funcional en vez de recreativo,
cuando es menos importante
disfrutarlo que “haberlo hecho” (y
cuando los preámbulos consisten en
correr al cuarto de baño para
comprobar el estado de la mucosa
cervical), a veces las relaciones
pueden tensarse. Pero la de ustedes
no tiene por qué hacerlo; de hecho,
pueden ser unas relaciones más
gratificantes que nunca. Para seguir
conectados emocionalmente
mientras están intentando concebir:
• Salgan. Las mamás con experiencia
le dirán que ahora es el momento
de que usted y su pareja salgan de la
ciudad, al menos salgan de casa.
Una vez que el bebé esté “a bordo”,
sus días (y noches) de salir
improvisadamente se podrán contar
con los dedos de una mano. Así que
tómense esas minivacaciones para
las que han estado ahorrando o esa
segunda luna de miel (la pueden
llamar luna-del-futuro-bebé). ¿No
tienen tiempo para vacaciones?
Prueben algo nuevo los fines de
semana, preferiblemente algo que
no podrán hacer cuando usted tenga
que adoptar el estilo de vida de una
embarazada (montar a caballo o
hacer rafting, ¿alguien se apunta?).
¿Necesitan algo más tranquilo?
Vayan a un museo un fin de semana,
vayan a un multicine de noche y
vean una película (o dos), o
limítense a ir a cenar a su
restaurante favorito (aún no
necesitan una canguro).
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