
Hacer pis en el
palito de un test de ovulación y la
presión de hacerlo (¡ahora mismo!)
pueden hacer que el sexo parezca un
trabajo muy duro. Así que haga
volver la diversión a su dormitorio.
Suba la temperatura –y no sólo la
basal– con un pequeño camisón
sexy, una película erótica, uno o dos
juguetes sexuales, una ronda de
strip poker u otro juego para
desnudarse, una nueva posición (el
Kama sutra será aún más útil
cuando la barriga empiece a crecer),
un nuevo lugar (como la mesa del
comedor), o una nueva táctica (un dulce fundido y caliente sobre sus
cuerpos, en vez de sobre la copa de
helado). ¿Y si no se encuentran
cómodos en esta zona de aventuras?
Estimule el romance a la luz de la
luna, cenando a la luz de las velas o
haciéndose mimos frente al hogar.
• Vayan al unísono. ¿Está preocupada
porque su esposo se preocupa más
de las gráficas de la bolsa que de su
temperatura basal? ¿Tiene la
impresión de que él está hastiado de
intentar hacer un bebé? Sea
benévola. Sólo porque no esté
obsesionado por la ovulación o
porque no se embobe delante de una
boutique para bebés, no significa
que no desee tanto como usted al
bebé. Quizá sólo esté representando
el papel masculino, o se esté
guardando para sí mismo todo el estrés de la concepción. Tal vez se
esté concentrando en el negocio de
tener un hijo (está trabajando más
horas porque quiere proporcionarle
un nido adecuado). De cualquier
forma, recuerde que sumergirse en
la paternidad es un enorme paso
para ambos, pero que están dando en
equipo. Comuníquense mucho
mientras intentan procrear. Se
sentirán mejor si saben que están
juntos en ello.
También es buena idea ir dejando la
comida basura y los alimentos con
mucha grasa, y empezar a aumentar el
consumo de cereales integrales, fruta,
verdura y productos lácteos (que son importantes para los huesos) bajos en
grasas. Puede usar como plan básico la
dieta del embarazo del Capítulo 5, que
es muy equilibrada, pero sólo debe
tomar dos raciones de proteínas, tres de
calcio, y no más de seis de cereales
integrales diarias hasta quedar
embarazada; tampoco debe empezar
añadiendo esas calorías extra (y si tiene
que bajar algo de peso antes de
concebir, quizá deba suprimir aún más
calorías).
Empiece a modificar su consumo de
pescado según las directrices para las
futuras mamás (véase "Productos
químicos en los alimentos"). Pero no
reduzca su ingesta de pescado, porque
es una gran fuente de nutrientes para el desarrollo del bebé.
Si tiene algún hábito dietético que no
sería sano durante el embarazo (tal
como el ayuno periódico), padece o ha
padecido algún trastorno alimentario (tal
como la anorexia nerviosa o la bulimia),
o está siguiendo una dieta especial
(vegetariana, macrobiótica, para
diabéticas o cualquier otra), dígaselo a
su médico.
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